Para que tú tengas el perro de moda sufrimos todos

Hay modas de ropa, juegos y sí, de perros. Cuando elegimos a nuestros amigos buscamos personas afines con las que tengamos algo en común para hacer cosas juntas. ¿Por qué con nuestro amigo peludo no hacemos lo mismo? Muy pocas personas eligen a su perro pensando en si sus hobbys, rutinas y energía son compatibles y no me explico por qué.

Las modas derivadas de películas, por ejemplo, hacen que idealicemos una raza y olvidemos que es un perro actuando. Una de las frases que más he oído entre educadores es la de “Qué mal hicieron los 101 dálmatas”.

Hay perros que causan estragos en la sociedad y la sociedad en ellos y es que, que tú tengas un perro de moda lo sufrimos todos. A tu border collie histérico, que no se siente realizado y está obsesionado con su pelota lo sufro yo en el parque porque marca a los perros que se acercan a su juguete y no deja de ladrar, a tu malinois estresado que solo conoce el camino de tu casa al parque lo sufren tus vecinos porque ladra hasta que vuelves a casa…

Normalmente nos vienen grandes los perros, un animal tan común y aún no sabemos cubrir sus necesidades. Cuando se trata de perros “de trabajo”, alta energía o elegidos por su físico los sufre tu familia, tus amigos, las personas que se cruzan contigo… Cuando tú no puedes más lo sufre un educador canino. Si no te quieres ni molestar en ayudarle lo sufre la protectora a la que se lo encasquetas. Lo sufre de manera brutal el perro porque a parte de llevar meses/años sufriendo, lo dejas suelto en cualquier sitio a su suerte porque ya no aguantas más lo mal que lo has hecho con él. Y también lo sufre la raza porque acaba teniendo mala fama, porque todos los que se ven están estresados, tienen problemas de conducta y causan daños.

Un perro tiene unas necesidades básicas, comer, dormir, socializar, hacer ejercicio físico y mental. Hoy en día les ponemos la comida en el plato (la misma, seca, con mismo olor, sabor y forma…), les llevamos todos los días por el mismo camino al mismo sitio, con los mismos perros, con las mismas personas y no les dejamos excitarse, pensar, oler, mancharse, jugar (no olvidemos que no saben jugar a las cocinitas y a veces les gusta morder, gruñir y perseguir porque juegan a cazar, matar, acechar, pastorear, cobrar, alertar…) y hacemos esto durante mínimo 10 años.

¿No crees que lo justo sería que eligiéramos a nuestro amigo pensando en el equipo que queremos formar juntos? Con lo fácil que sería ser sinceros con nosotros mismos, elegir un perro con nuestra misma energía y necesidades. Tendríamos una vida conjunta feliz, sincera, sin sobre esfuerzos y sin que ninguno de los dos tenga que prescindir de nada por formar parte de ese equipo.

No olvides que nosotros les elegimos a ellos y no al revés así que haz uso de la razón, que es lo que nos diferencia de ellos y si vas a ser una mami perezosa no le cortes las alas a un perro de alta energía y no te las cortes tú por tener que modificar tu vida para lidiar con un perro con problemas de conducta que no vas a saber gestionar. Ahorremos abandonos.

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